“Amor ¿con quién jugaste en el recreo?: Solito”

“Solito”. Este tipo de respuestas puede resultar muy alarmante para los padres. En general, esperamos que nuestros hijos tengan muchos amigos, pero cuando no sucede así, podemos sentirnos impotentes. El simple hecho de imaginar a nuestro pequeño deambulando por los pasillos, refugiándose en la biblioteca, o escondiéndose debajo de las escaleras de la escuela, nos aterra. ¿Qué hacer, entonces,  ante tal escenario?

El ser humano – por naturaleza- es un ser social, a partir del otro nos conocemos y nos re-conocemos. Los vínculos afectivos que los niños generan entre ellos son sumamente significativos para su crecimiento y desarrollo socio-afectivo. Todos necesitamos amigos, esto nos da un sentido de pertenencia, enriquecen nuestra vida, construyen nuestra identidad social, aumentan nuestra autoestima, brindan apoyo moral, etcétera. Sin embargo a algunos niños les cuesta trabajo encajar socialmente. Si bien nosotros no podemos hacer amigos por ellos, sí podemos ayudarlos a practicar algunas competencias sociales.

Algunas estrategias que pueden ayudar a tu pequeño a aprender a socializar son: 

  1. Socializa: Para que un niño sea sociable debe aprender a relacionarse, y tú puedes ser un modelo a imitar. El observar cómo lo haces, le da al niño una serie de pautas a seguir para integrarse con los otros.
  2. Reúne: Invitar a otros niños a jugar a casa. Te sugerimos que estos niños sean de diferentes círculos sociales: la escuela, los primos, amigos del parque o de actividades extra curriculares, hijos de amigos etc. Pero espera ¡hazlo paulatinamente! Muchos papás invitan a varios niños la primera vez. Esto podría resultar contraproducente pues a veces se hacen amigos entre ellos y dejan fuera a tu hijo; lo cual sólo acentuaría su sentimiento de soledad. Por ello te sugerimos invitar a pequeños grupos de amigos (1 o 2 personas), conforme vayas viendo que tu hijo se va desenvolviendo de manera adecuada, incrementa el número de visitantes. 
  3. Fomenta: Algunos papás presionan mucho a sus hijos con este aspecto. El criticarlo no ayuda en nada y sólo perjudica su autoconcepto. Te recomendamos fomentar la comunicación y cercanía entre los miembros de la familia. Esto te permitirá investigar lo que realmente está sucediendo: ¿es demasiado sensible? ¿Es agresivo e impositivo? ¿Es hiriente? El conocer el motivo que lleva a esta situación, te permitirá encontrar soluciones mucho más puntuales. 
  4. Juega: El juego familiar puede moldear algunas conductas sociales que beneficiarán su entorno social como: esperar turnos, compartir, dialogar, generar acuerdos, etcétera. Los niños aprenden de las consecuencias naturales de sus acciones, por ello ese importante permitirles practicar habilidades sociales en un ambiente seguro. 

Finalmente es importante que los papás no establezcan exigencias en torno al círculo social de los niños. Al final sólo necesitan buenos amigos. 

Psic. Jaqueline Coeto
coetojaqueline@gmail.com
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